La magia de la radio nos cuenta qué es y cómo surge:

Mi viaje empieza en los pulmones, que al mover el aire hacen vibrar las cuerdas vocales en la laringe del locutor o del cantante. Con los músculos de este órgano, se cambia el tono del sonido, y después, con la lengua, las mejillas y los labios, se produce la voz.
Una vez que ya existo como sonido -pequeños cambios de presión en el aire- tengo que llegar a un micrófono. Este dispositivo me convierte en una señal eléctrica de diversas maneras. Una de ellas es utilizando una pequeña bobina de cable suspendida en un campo magnético.
Ya que soy señal eléctrica, necesitan amplificarme y en ocasiones mezclarme con otros sonidos para iniciar el viaje por procesadores, transmisores y antenas. En este camino me fui haciendo más potente, primero como señal eléctrica y luego como una onda electromagnética que viaja a la velocidad de la luz hasta llegar al radio de tu auto o casa.
Una vez ahí, me tengo que convertir en sonido otra vez. Para esto es necesario que elijan la frecuencia correcta en donde existo mediante un sintonizador. El radio de tu auto o casa me convertirán nuevamente en señal eléctrica, me amplificarán una vez más y me enviarán a unas bocinas. Esa corriente eléctrica en conjunto con otros imanes, harán vibrar un cono, que a su vez hará vibrar el aire produciendo el sonido que llegará hasta tus oídos.
En los últimos años muchos han decidido escucharme mediante Internet. En este viaje sufro otras transformaciones muy interesantes. Por ejemplo, una vez que soy señal eléctrica en el micrófono, me tengo que convertir en una señal digital, es decir, en ceros y unos. También me procesan, me mezclan y a veces me guardan en un disco duro.
Hago varias escalas en mi camino antes de llegar a tú teléfono o computadora. Tengo que pasar por equipos de red, ruteadores, equipos de seguridad y demás. Como las carreteras de internet están hechas de fibra óptica y por ahí solo pueden viajar luz, ¡me tengo que convertir en luz! Todo esto para llegar a un grupo de servidores que se encargan de distribuirme por todo el mundo. Si me escuchas en tu teléfono significa que me tuve que convertir en onda electromagnética para viajar por Wifi o por redes celulares. El teléfono o la computadora hacen el último paso de convertirme nuevamente en señal eléctrica y luego en sonido.
Una vez que estoy en tu oído, produzco unas vibraciones en tu tímpano, que a su vez pasan a tres huesecillos (¿sabías que esos eran huesos eran parte de la mandíbula en nuestros ancestros reptiles?). En el oído interno, la cóclea se encarga de convertirme en señales eléctricas que luego viajarán por el nervio auditivo hasta el cerebro.
Finalmente, aquí es donde la entonación, la intención y el significado de las palabras producen emociones, recuerdos y reflexiones. Aquí es donde la voz o la música nos llevan de viaje y conectan las mentes de los locutores y los artistas con los radioescuchas. Esto es mágico. Una magia muy real que conocemos como radio.