
Ante tantas formas de entretenimiento surgidas a partir de la revolución digital, algunos se preguntan que pasará con la radio en los próximos años.
Es una pregunta que se ha hecho varias veces en el pasado, pero la radio ha demostrado una y otra vez que es resiliente. No podemos entender la radio como la transmisión FM/AM; la radio es una forma de comunicar que es independiente del medio.
En estos últimos años hemos constatado que el consumo de audio va en aumento. Miles de personas se transportan, hacen ejercicio, trabajan o estudian con unos audífonos sobre la cabeza -uno de los dispositivos electrónicos más vendidos en el mundo- para escuchar, música, noticias, libros, podcasts, etc., es decir ¡audio! La radio -el audio en general- es algo que puede acompañar otra actividad. No requiere de una pantalla y generalmente es una decisión individual, muy íntima y que refleja lo que nos interesa.
Hay una conexión emocional entre el locutor de radio y su audiencia. Los radioescuchas le abren la puerta de su casa, los dejan entrar a la recámara y a la cocina. Buscan en ellos información, entretenimiento, consejos. Por esto, la radio -la conexión entre el locutor y el radioescucha- es el medio con mayor índice de confianza. La radio sigue siendo el mejor lugar para descubrir música, para estar al tanto de las noticias o por distraernos un momento.



