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Reflexión: ser generosos nos hace sentir mejor

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Angel Ponce
Licenciado en Ciencias de la Comunicación, entusiasta, cinéfilo, amante del rap mexicano y fiel aficionado al fútbol nacional e internacional, fotógrafo amateur de conciertos y entrevistador de talentos emergentes, así como de estrellas consolidadas.

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Ser generosos tiene que ver con el anhelo sincero por hacer la vida de los demás más sencilla y agradable y poder contribuir de alguna manera para ayudar a conseguir pequeños actos llenos de amor, solidaridad y empatía.

Dar con amor significa: sentir un gran gozo por hacer bien las cosas, tener un enorme espíritu de servicio, actuar desinteresadamente, mantener una buena actitud la mayor parte del tiempo.

Y tú, ¿Qué tanta generosidad tienes para los demás, te consideras una persona agradecida con lo que tiene, como para pensar en compartir lo que eres con alguien que pueda necesitar de tu apoyo?

La generosidad no solamente se refiere a dar cosas materiales, sino también tiene que ver con ofrecer ayuda a las personas que la necesiten, está asociada al altruismo y a la solidaridad, nos impulsa a dar, sin esperar recibir nada a cambio.

Dar y recibir es parte del equilibrio de la energía del ser humano que nos permite mantenernos en armonía en la casa, trabajo, en nuestras relaciones, en general con nuestro entorno.

Es impresionante el efecto que genera instantáneamente en nuestro interior, cambiando nuestro nivel de energía interna  por la oportunidad de tener cualquier acto de generosidad con alguien.

La generosidad es una consecuencia natural de la gratitud. Es sentir que realmente estamos compartiendo algo con un valor más profundo.

La gratitud es esencial; es darnos cuenta de todo lo bueno que somos y tenemos en este momento, sin necesidad de nuevos elementos externos.

Ser generosos no solo aporta a quien recibe la ayuda, sino también a nosotros mismos porque nos sentimos satisfechos por poder brindarle algo al otro.

En el dar y recibir lo más importante es la intención, la intención debe de crear felicidad para quien da y para quien recibe, porque la felicidad genera abundancia.

Cuanto más demos más recibiremos porque mantendremos la abundancia del universo circulando en nuestra vida. En realidad todo lo que tiene valor en la vida se multiplica únicamente cuando es dado.

Tener pequeños actos de generosidad hacia otras personas es una forma de aprender de nosotros mismos y sentirnos satisfechos porque nuestras acciones por pequeñas que sean, sirven a los demás.

Las personas generosas comparten pequeñas cosas para que otros se puedan sentir mejor, ofrecen pequeños gestos de cariño, se solidarizan y comparten aquellas cosas que tienen.

Tú puedes ser un instrumento que aporte a través de tu generosidad ayudar a personas necesitadas, menos afortunadas. Compartir lo que tienes, sin esperar nada a cambio para comenzar acciones que motiven e inspiren a otros.

Fuente: Andy Cornejo
TW: andy11_c  
FB: Andy Cornejo
Correo: [email protected]

 

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Imagen: Depositphotos / DragonImages
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