La guayaba es rarísima: huele a Navidad, sabe a infancia y, sin querer, es una de las frutas más poderosas que tenemos aquí.
Me enteré hace poco que trae una cantidad absurda de vitamina C. O sea, ni la naranja le llega. Y tiene lógica: justo cuando empieza el frío y todos andan tosiendo, te echas una guayaba y tu cuerpo respira.
Además, para qué lo negamos: cuando se cocina en ponche, sabe a hogar. Y eso también sana, aunque no salga en ningún estudio científico.
Recuerda que antes de consumir cualquier remedio casero debes visitar a tu médico de confianza.
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