¿Saben algo, familia?
Hoy puedo entender por qué me decían: “La familia es la institución más fuerte y sincera que hay”. El amor de mi madre, la enseñanza, la protección y la confianza de mi padre, y la amistad tan sincera de mis hermanos, son cosas que nunca cambiaría.
No voy a negar que en algún punto me harté de estar con ustedes. Tampoco ocultaré que en algunas ocasiones quise huir, quizás por alguna discusión sin sentido que tuvimos o simplemente por capricho, pero lo que sí sé es que, si no fuera por ustedes, no sería la persona que soy hoy en día. A su lado aprendí lo que es el respeto, la humildad, la lealtad, el trabajo, la paciencia, el amor y todos aquellos valores que un hombre de bien necesita tener.
Tuvimos muchas alegrías juntos, también hemos estado en tempestades que parecían no tener fin; no obstante, todos esos eventos sirvieron para darme cuenta de que somos un equipo. Sí, quizás nunca vamos a estar de acuerdo en todo porque cada uno tiene su forma de pensar y de ver las cosas, pero nuestro lazo es tan fuerte que, a pesar de todo lo malo que pasamos, seguimos unidos.
Comienzo a comprender mejor todos los regaños y cuidados que me daban. Dicen por ahí que “la educación empieza desde casa”, y siendo sincero, creo que fui muy afortunado de contar con los mejores maestros, aquellos que fueron capaces de mostrarme el camino del bien para llegar a lo más alto.
Sí, sé que, lamentablemente, no todos pueden tener la misma suerte de contar con una familia, así que quiero decirles: ¡MUCHAS GRACIAS! Tan solo de recordar todo lo que han hecho me hace considerarlos y apreciarlos aún más. ¡LOS AMO, QUERIDA FAMILIA!
¡FELIZ DÍA DE LA FAMILIA!

