¿Sabes algo, mami?
Creo que tú, más que nadie, sabes que yo no tengo ídolos; en realidad, son pocas las veces en las cuales he sentido dicha emoción por alguien. No obstante, también siempre te he dicho que solamente he admirado a una sola persona en mi vida. Te mencioné que dicho ser es una mujer encantadora, hermosa, inteligente, perseverante, fuerte y capaz de hacer lo que ella quiere. Bueno, ¡esa persona eres tú!
¿Cómo no voy a admirar lo que has hecho por mí y mis hermanos? El hecho de que te hayas sacrificado por darnos un plato de comida y una buena educación es digno de admirar. Nunca te diste por vencida con nada; siempre estuviste ahí cuando más necesitábamos, con esa linda sonrisa que te caracterizaba.
Tú y yo sabemos que no ha sido fácil, para nadie. Hemos pasado tantas cosas juntos que faltaría una vida para contarlo. “Vas a lograr grandes cosas” o “eres un gran guerrero” son palabras que siempre recuerdo que me decías cuando era un niño. Déjame decirte que esas frases hicieron gran efecto en mí.
Créeme que te voy a estar eternamente agradecido porque eres la única persona que, a pesar de mis defectos, siempre confía en que voy a lograr mis objetivos. Fuiste la que siempre me levantó cuando las cosas no iban del todo bien; eres la mujer que, gracias a su amor y ejemplo, me inspiró a ser lo que soy ahora. Por eso te digo que… ¡ERES LA MEJOR MADRE QUE ALGUIEN PUEDE TENER!
Te quiero agradecer todas las veces que festejaste mis triunfos y me hiciste ver mis errores. Sí, sé que algunas veces hemos discutido y, si alguna vez te lastimé, no sabes cómo lo lamento, pero quiero que sepas que cada regaño me hizo mejor persona.
Dicen que cuando hay amor verdadero, haces todo para que la otra parte sea feliz. Hoy te puedo decir, mamita chula, que daría hasta mi vida para que seas la mujer más feliz.

