Tal como dijo la escritora estadounidense Brené Brown: “Atreverse a establecer límites se trata de tener el valor de amarnos a nosotros mismos, incluso cuando corremos el riesgo de decepcionar a otros”. Si lo pensamos bien, poner límites no nos convierte en malas personas ni nos vuelve egocéntricos; al contrario. Si no ponemos límites, siempre habrá gente que se va a querer aprovechar de nuestros buenos sentimientos e intenciones, y eso no lo podemos permitir.
Sí, quizás a veces cuesta ponerlos, y más si se trata de las personas más cercanas a nosotros, pero, ¿sabes? Antes que todo, tú tienes que estar en primer lugar. Debemos aprender a decir que no a las cosas que no nos gustan o a las cosas que nos hagan daño desde un principio. Como ya se dijo, a veces da miedo porque no sabemos cómo va a reaccionar la gente, pero si esa persona te quiere y te valora, lo va a entender.
Y lo mismo pasa con los niños. Si no aprendemos a establecer límites desde un inicio, más adelante van a querer hacer lo que ellos quieran y, cuando queramos ponerlos, puede ser demasiado tarde. Recuerda, los límites son necesarios en cualquier contexto de la vida.
Marianna Santiago y Alicia Rábago nos hablan de la importancia de establecer límites, no solo con las personas “desconocidas”, sino también con nuestra familia e hijos.