¿Has oído la frase “no te puedes reflejar en tu hijo como si fueras tú”? Muchos de los padres deben tener cuidado de no estar proyectando en sus niños sus frustraciones de metas no conseguidas. Recuerda, son seres libres que tienen que encontrar su propio camino con la ayuda y buenos consejos de sus papás.
Es normal y hasta comprensible que los padres quieran que sus hijos no vivan las malas experiencias que ellos vivieron, pero… Si ustedes no hubieran experimentado esas vivencias, ¿sabrían si es malo o bueno? Debemos entender que no siempre vamos a poder cuidar a nuestros hijos y que, mientras más los protegemos, más daño les hacemos.
Tenemos que dejarlos crecer por ellos mismos, que cometan sus propios errores, que busquen sus propias soluciones, que construyan su propio camino y, sobre todo, que decidan su propio destino. No podemos obligar a nadie a ser o hacer algo que no quiere; solamente podemos apoyarlo en las decisiones que tome y aconsejarlo cuando lo necesite.
¡OJO! Tampoco se trata de que hagan lo que ellos quieran; se trata de dejarlos vivir sus propias experiencias, que de acuerdo a lo experimentado saquen sus conclusiones de lo que está bien o mal.
No permitas que tus frustraciones o malas experiencias afecten el presente y futuro de tu hijo. Iñaki Manero y la master en psicología infantil, Alicia Rábago, te dan los mejores consejos para que eso no pase.

