Tal como dice el novelista brasileño, Paulo Coelho, “Si eres lo suficientemente valiente para decir adiós, la vida te recompensará con un nuevo hola”. Si lo pensamos bien, el futuro no está predeterminado por las cosas vividas en el pasado y decir adiós a las cosas que nos hacen daño ayuda a sanar las heridas y a creer que el mañana será mejor.
Sí, es verdad que en ocasiones el pasado nos limita a seguir por miedo a que vuelva a pasar lo que vivimos; es cierto que las heridas del ayer no sanan de la noche a la mañana y a veces dejan cicatrices tan marcadas que son difíciles de borrar. Todos hemos fallado alguna vez, todos hemos cometido errores que nos afectan en cierto grado, pero no por eso el futuro va a ser gris. Recuerda, el miedo puede estar, pero nunca ganar.
Hay que comprender que la vida no siempre es color de rosas, aceptar que los malos ratos no son para siempre, corregir nuestros propios errores y aprender a perdonar a todos los que nos hicieron daño en su debido momento y, si es necesario, a ti mismo. Deja ir lo malo del pasado y quédate con lo bueno para progresar en el futuro.
Es cierto, nadie sabe qué nos puede ofrecer el futuro; nadie nos puede asegurar que el mañana será brillante. No obstante, ¿vamos a permitir que un mal rato del pasado nos prive de eventos futuros maravillosos?, ¿vamos a dejar que alguien que nos causó daño nos arruine el futuro? No podemos vivir en el pasado para siempre; tenemos que ser conscientes de que para tener un futuro exitoso tenemos que tener el valor de decir adiós, dejar de refugiarnos en el ayer.
Tu futuro es brillante, solamente enfócate en lo que deseas; nunca te rindas, inténtalo las veces que sean necesarias y no te permitas que el pasado te afecte. Recuerda, lo que fue, ya fue; lo que viene es lo importante.

