El pasado 2 de agosto, el Auditorio Nacional se preparaba para un concierto que no sería como cualquier otro. Esa noche, el escenario del Coloso de Reforma se vistió de gala para recibir a una leyenda viva de la música mexicana. No era una presentación más; era la despedida de una artista que marcó generaciones con su voz, su fuerza interpretativa y sus vivencias: Lupita D’Alessio.
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Con el corazón lleno y entre interminables aplausos, la Leona Dormida rugió por última vez en uno de los recintos más emblemáticos del país. A sus 71 años, y tras 55 de trayectoria, la intérprete decidió poner punto final a su carrera sobre los escenarios justo donde tantas veces conmovió al público: en su querido Auditorio Nacional, en lo que fue su vigésimo concierto en este recinto.
La noche comenzó con la participación de uno de sus pilares más cercanos: Ernesto D’Alessio, su hijo, quien ha estado a su lado durante toda su carrera. Con un repertorio lleno de energía, Ernesto puso a bailar al público antes de que las luces se apagaran para dar paso a un emotivo video que resumía la trayectoria de Lupita.
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Entre los asistentes predominaban las mujeres, muchas acompañadas de sus esposos que, entre risas, las veían cantar con entrega cada tema. También se hicieron notar pequeños que, tomados de la mano de sus mamás, coreaban las canciones que han trascendido generaciones.
El repertorio estuvo a la altura de la ocasión, con temas como “Ni guerra ni paz”, “Cóncavo y convexo”, “Si no te gusta cómo soy” y “Te estás pasando”. Sin embargo, los momentos más intensos llegaron con clásicos como “Qué ganas de no verte nunca más”, “Acaríciame”, “Lo siento mi amor “y “Ese hombre”. En esta última, no faltaron las lágrimas, los abrazos con sentimiento e incluso las risas cómplices de quienes gritaban: “¡Esa es para mi ex!”.
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El clímax de la noche llegó con el cierre: “Mentiras”y “Mudanzas”, esta última un himno de empoderamiento femenino. Versos como “sumisa por convicción, pero independiente por opinión” fueron coreados y ovacionados, mientras Lupita, con su imponente presencia, lograba erizar la piel con una sola mirada.
Lupita D’Alessio se despidió con el corazón inundado de aplausos, rodeada de muestras de cariño, y con la satisfacción de una carrera sólida, querida y exitosa.
El inicio de una exitosa y muy elogiada carrera
Su historia musical comenzó formalmente en 1971, cuando participó en el Festival Internacional de la Canción Popular representando a México con el tema “Como tú”, de Lolita de la Colina. Ese mismo año grabó la canción que la catapultaría al estrellato: “Mi corazón es un gitano”. A partir de entonces, su carrera despegó y Lupita D’Alessio se convirtió en un referente indiscutible de la balada y la música popular mexicana.
Dueña de una voz potente, de letras que narran amor, desamor y fortaleza, y de una vida personal que siempre caminó de la mano con su música, Lupita D’Alessio, es y seguirá siendo, un símbolo de resiliencia sobre y fuera del escenario.

