Dime algo… ¿Por qué no te quieres dar el crédito que mereces cuando haces algo bien? ¿Por qué sientes la necesidad de menospreciarte a cada rato? ¿No te vendría bien celebrar tus logros y éxitos, en lugar de reprocharte cada error que tengas?
Hoy en día, mucha gente cree que querernos a nosotros mismos es un tanto narcisista y egoísta, pero no, nada que ver. Bien lo dijo la actriz estadounidense, Lucille Ball: “Quiérete a ti mismo primero y todo lo demás cae en orden. Tienes que quererte a ti mismo para hacer cualquier cosa en este mundo”. Querernos a nosotros mismos, es lo mejor que podemos hacer en la vida, sin duda alguna. Mientras estemos bien con nosotros mismos, todo tiene que fluir de la mejor manera.
A veces somos tan exigentes con nosotros mismos que cualquier error que cometamos lo hacemos más grande de lo que realmente es. Y sí, es positivo ser exigente con uno mismo; sin embargo, no llegues al extremo de castigarte por cada error que cometas, es muy hiriente, de verdad. Recuerda, el error está diseñado para crecer, no para sentirnos mal.
Desafortunadamente, nos dejamos llevar tanto por lo superficial que no nos damos cuenta de lo que valemos en realidad. Debemos aceptarnos como somos, abrazar nuestros defectos y apreciar lo que hacemos. Dirían por ahí: ¿Cómo quieres que alguien te aprecie si tú no lo haces? ¡TENEMOS QUE ACEPTARNOS TAL COMO SOMOS!
Con amor propio, somos capaces de hacer y ser lo que sea. Con una autoestima fortalecida, no hay nada que nos detenga. Cada quien, a su manera, solamente recuerda… ¡Tú puedes ser el mejor! Y si no lo crees, ve al espejo y di: ¡Soy el mejor! El espejo nunca supo cómo mentir.

