La sensación de sentir felicidad es indescriptible, y este estado de ánimo provoca distintas reacciones en las personas que nos rodean, ya que la energía que solemos proyectar es sumamente positiva por lo que las personas se dirigen de diferente manera hacia nosotros.

¿Así que la felicidad y la risa son contagiosas? 

Según diversos estudios científicos se podría decir que efectivamente este estado de ánimo se vuelve contagioso y que incluso la felicidad se puede propagar como una plaga que puede llegar a un grado tres de separación, es decir que si una persona se encuentra feliz automáticamente genera una cadena que afecta a sus amigos, a los amigos de sus amigos y a los amigos de los amigos de sus amigos.

De acuerdo con científicos de la Universidad de Harvard, esta reacción en cadena podría durar hasta un año.

NO DEJES DE SONREÍR… PUESTO QUE ESTE ACTO ACTIVA MÁS DE 400 MÚSCULOS DE NUESTRO CUERPO.

Además de ejercitarnos el acto de sonreír tiene múltiples beneficios, aumenta la capacidad de tus pulmones, oxigena los tejidos, mantiene tu presión sanguínea y te ayuda a aliviar el estreñimiento.

¿Sabías que?

Cuando una persona es plenamente feliz, las probabilidades de que contagie su felicidad a un amigo, un hermano o un cónyuge son de 8 a 34%, y si se trata de un amigo que vive a un Kilómetro y medio de distancia sus probabilidades oscilan en un 24%.

EL PODER DE LA RISA.

Dicen que la “Sonrisa es la mejor medicina para el alma”.

Y es verdad pues la risa reduce el estrés, combate la depresión y libera endorfinas en el cerebro las cuales provocan que sintamos placer y nos ayudan a reducir el dolor.

De acuerdo a un grupo de investigadores de la University College y del Imperial College de Londres escuchar una risa provoca en la corteza cerebral premotora una reacción en los músculos faciales los cuales se encargan de dibujar una sonrisa al momento.

A continuación te dejo un pequeño experimento social.

Con información vía.